jueves, junio 15, 2006

JÓVENES DE AYER HOY Y SIEMPRE

Muchas veces pensamos en morir por nuestra patria, pero más significativo es vivir para cumplir nuestros ideales.
Por tal motivo, debemos elevar nuestra voz de protesta ante las diversas irregularidades que se presentan en nuestra vida diaria, teniendo como base la participación activa de nosotros los jóvenes, orientados siempre hacia la búsqueda de la justicia.
Si bien es cierto vivimos en una sociedad desigual, tenemos el mismo corazón capaz de impulsarnos a conquistar nuestro destino. No somos víctimas de las circunstancias sino creadores de ellas.
Es por eso que debemos ser responsables de nuestras actitudes, pues éstas son causales de las diversas situaciones positivas y/o negativas que afectan al mundo y a sus habitantes.

Es nuestras manos está cambiar los aspectos negativos de la vida: la irresponsabilidad, el círculo de amigos, la injusticia, entre otros aspectos.
Debemos luchar por nuestros ansiados objetivos. Es tiempo de comprometernos con nuestro destino y preguntarnos: ¿qué queremos ser?
No debemos esperar que el Estado ponga las condiciones necesarias para alcanzar nuestras metas, es tiempo de erradicar la cultura de la dependencia. Aprendamos hacer dueños de nuestro tiempo, dinero y básicamente del éxito.
Para alcanzar esto debemos tener visión clara de lo que deseamos ser, hacia donde queremos llegar, a quién vamos a favorecer y/o perjudicar con nuestros actos y conocimientos.
Ante lo expuesto debemos, primero planificar nuestra vida y todo lo que ella conlleva.

No es suficiente sentarse a pensar qué hacer, es indispensable tomar decisiones y llevarlas a cabo. Seamos auténticos, creadores y consecuentes. Basta ya de hacer lo que otros quieren que hagamos, liberémonos de modelos o prototipos que no hacen más que sumergirnos en tan desesperante pobreza, la cual está poco a poco alcanzando nuestra más valiosa arma de combate: la moral y la ética.

EL OTRO CEBICHE

Un saludable platillo de orígenes remotos. Los incas dominaron como pocos el arte de la buena alimentación. Esa es una de las razones a las que se atribuye su notable desarrollo. Por fortuna, varios de los frutos que consumieron han sido revalorados y gracias a ellos hoy en día numerosas familias pueden comer nutritivamente y a precios asequibles. Tal es el caso del tarwi o choclo, que ha dado lugar a una nueva versión de cebiche que cuenta con una legión de seguidores.

El palto es prescindible. Tan nutritivo fiambre sólo requiere de una bolsa de de polietileno; añádale maíz cancha, culantro, rocoto al gusto y deje al paladar deleitarse como Dios manda. El cebiche vegetal o andino, como se le conoce, es una estupenda alternativa de piqueíto al vuelo y, sobre todo, nutritiva y asequible oferta gastronómica. La estrella del menjunje es el tarwi o chocho, vegetal de orígenes remotos que ha estado presente desde siempre en la mesa de los peruanos. Aunque sus propiedades proteínicas no son muy conocidas, un sabor agradable y la posibilidad de prepararlo de diversas maneras, hacen que el chocho sea aclamado en los sectores populares. Pero en Trujillo el chocho también reina en las calles. Cómo ignorar esa voz que dice “chochito, chochito a veinte céntimos caserito, lleve, lleve….” ¿Quién dice que no? El expendio en grande, desde luego, tiene lugar en los mercados, donde las vendedoras repletan bolsa tras bolsa con este grano de color crema.

Franklin Vásquez Varas, quien desde hace cinco años vende este producto en el mercado la Noria, nos manifestó que, a pesar de la competencia su venta promedio es de diez kilos diarios. Lo vende ha veinte céntimos y a. veces, a dos y tres soles la bolsa, dependiendo quién lo quiera llevar.
“El chocho” es un producto para toda la familia. Se puede consumir de diversas formas, ya sea con su culantro y ají picado acompañado de su inseparable maíz cancha, que es el modo tradicional o ya sea como guiso de chocho, ocopa de chocho, torrejas de chocho, etc y si tiene un bebé en casa, puede prepararle un nutritivo puré de zapallo con chocho. Buen provecho señores…

DOMESTICANDO LA PLAZA MAYOR

Cada domingo a las doce después de la misa, la Plaza de Armas de Trujillo adquiere un insólito y original aspecto, trabajadoras y trabajadores del hogar hacen de su día libre una ocasión par al tertulia y el amor.

El reloj de la catedral resuena anunciando que son las doce del día. Como si fuera un llamado a la reunión, las amplias veredas de la Plaza de Armas se van llenando rápidamente de hombres y mujeres llegados de las diferentes zonas de Trujillo en las cuales laboran, vestidos con sus mejores trajes, y con su características sonrisa, entre tímida y alegre, recorren el perímetro de la céntrica plaza, algunos para encontrase con el amor de su vida; otros con amigos ya amigas de trabajo, o quizá para reconocer alguna persona venida de sus pueblos y evocar infancias lejanas, ya que tiene solo ese día para desahogar penas de la vida.
Buscando un porvenir
Celinda Guevara Alfaro, natural de Huamachuco, llegó a Trujillo en 1999 La trajo un familiar para recomendarla a una persona amiga la cual necesitaba de sus servicios como trabajadora del hogar.
Celinda nos comenta que ha sus 17 años no culminó sus estudios porque tuvo que trabajar y enrumbar a buscar un mejor futuro, por eso se quedó en el quinto grado de primaria.
Hace años trabaja, de lunes a sábado, en una casa de dos pisos habitada por ocho personas donde limpia, plancha, cocina y lava. Su días libres (domingo), lo utiliza para reunirse con sus amigas en la Plaza de Armas o para visitar Las Malvinas con los S/. 250 que cobra cada mes para realizar sus compras.
Marketing dominguero
Las agencias de empleos aprovechan este día para volantear y ofrecer diferentes oportunidades de trabajo en varias tareas o labores manuales (cocinera, lavanderas, ayudantes, etc.) Claro está que a veces esta agencias de empleo sacan provecho de la necesidad en las que se ven envueltas estas personas que sólo buscan trabajar y superarse.
Otros volantes anuncian algún concierto popular: “JJ El kokito del arpa”. Edwin Júnior”, “Galancito de los Andes”. Llaman mucho la atención los colores fuertes de la publicidad, y seguramente aquí los marketeros chicha encuentran gran parte de su segmento agrupado y listo para ser persuadido.
Contratos al paso
Como si fuera un gran mercado, la Plaza de Armas se convierte en una enorme vitrina, en donde las muchachas son observadas por la señoras de condición económica acomodada, las cuales rondan en sus automóviles todo el perímetro de la Plaza de Armas con la visión de encontrar la indicada, que debe reunir las siguientes condiciones: ser inocente, respetuosa, educad y sobre todo inspirar confianza.
Después de dar varias vueltas encuentran a la “mujer ideal” se le hace una señal amistosa, ella se acercan, conversan, acuerda la paga y a trabajar.
Esta singular visión vespertina forma parte ya del panorama dominguero de la cuidad de Trujillo y porque no decirlo de todo el Perú, en donde personas huyendo del desempleo y el atraso de sus pueblos emigran hacia las grandes ciudades buscando superación, trayendo consigo sus costumbres, anhelos e ilusiones
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SALE CALIENTE

No sólo el frío, también una necesaria dosis de salud, invita a tomar un vaso de emoliente por estos días.

Desde hace años don César Romero Ultima trabaja preparando y distribuyendo emolientes. Cuando en la empresa donde trabaja quebró, se vio en la necesidad de buscar la manera de conseguir dinero; vendió huevos, frutas y golosinas de manera ambulatoria, pero un día conversando con un amigo surgió la idea de los emolientes y con esfuerzo y con esfuerzo y un pequeño capital inicio su negocio.
Todo comienza a las cuatro de la mañana, cuando don César, después de haber preparado la linaza, la alfalfa, la uña de gato, la sábila, etc. se lanza a la calle para tomar posición de la esquina comprendida entre las avenidas Guzmán Barrón y América , y desde esa hora empieza ha desfilar los clientes, que entre vaso y vaso dejan las botellas vacías.
Ser emolientero implicó la compra de un triciclo, un cajón de madera adaptado para soportar un balde de acero inoxidable, un pequeño tanque con agua hirviendo, para desinfectar los vasos, una cocina primux y más de 10 botellas de vidrio. También tuvo que prepararse leyendo libros de medicina natural para conocer el poder curativo de las plantas.
A las nueve de la mañana, después de haber vendido aproximadamente 40 vasos a cincuenta céntimos y a un sol el especial, se retira para volver a las 5 de la tarde, pero esta vez será en otra esquina.
La gente sufre comúnmente de problemas renales, hepáticos, del aparato digestivo, los bronquios y la próstata, etc. Un vaso de emoliente consta de una variada combinación de plantas, entre las cuales destacan: linaza, que es fundamental para el sistema digestivo y los riñones; boldo, como purgante natural; alfalfa para los problemas respiratorios y para la hemoglobina baja; maca para fortalecer el organismo; agua de cebada para el sistema urinario; agua de papa el hígado; cola de caballo, chancapiedra, miel, algarrobita, sangre de grado, polen, etc. Toda esta combinación es esencial al momento de la preparación para una buena terapia.
El tiempo y la experiencia con la plantas han hecho que don César prepare un jarabe muy bueno par los bronquios, siendo su principal consumidor un químico farmacéutico.
En este tiempo de crisis las personas buscan nuevas maneras de trabajo y entre la necesidad, el ingenio hace su aparición, pero también como consumidores buscamos alternativas de curación. En este caso el poder curativo de las plantas parece ser un sano sustituto, combinación que encontramos en un vaso de emolientes bien calientito a bajo precio.




miércoles, mayo 10, 2006

¿Virgenes de la cumbia o de barrio?

La historia narrará la vida de cuatro humildes chicas que sueñan con ser cantantes y que serán descubiertas por Mágico Sandoval (Toño Vega), un cantante de salsa venido a menos que quiere recuperar su fama de antaño.
Mágico Sandoval, tras convocar un casting, éste descubre que su futuro está en un grupo femenino, por lo que decide convertirse en el manager de la agrupación, cuyo nombre será “LAS VIRGENES DE LA CUMBIA”.
Cuatro de las figuras elegidas para esta aventura televisiva, Marisela y Mari Carmen, ya han mostrado sus dotes de cantantes; Carolina mas conocida como la rica miel y a Tula Rodríguez ya que ellas son actrices pero no cantantes.
Esta teleserie nos da ha conocer que existe muchas jovencitas que quieren ser como Tula o Maricarmen que buscan el anhelado sueño de ser cantantes famosas. Algunas de ellas ya lo han logrado quien no ha visto en alguna verbena de barrio salir a cuatro hermosas y voluptuosas jovencitas contornear las caderas al ritmo de una buena cumbia y gozar por instantes de la tan ansiada fama.

Terminado el show vuelven a hacer la mismas de siempre quizás están en brusquedad de su Mágico Sandoval el manager que las llevara realmente a las fama. Pero será cierto esto del manager bonachón cuantas de estas jovencitas ganaran por espectáculo 10 a 20 soles ¿qué sacrificio harán para ganar un poco de dinero? ¿a qué tormentos se someterán? en lo personal creo que a ellas no les importa el dinero o contar con un buen camerino con flores, sólo importa figurar, bailar, ser la chica del barrio, ser reconocidas por donde vayan aunque muy pocas de ellas sepan realmente cantar. Buscan llenar ese ego decaído con los aplausos del público ya que la fama para las VIRGENES DE BARRIO es efímera o sólo que cuente con su Mágico Sandoval.

Chicha tu madre


Dirigida por Gianfranco Quattrini
Con: Jesús Aranda, Tula Rodríguez, Pablo Brichta

Sí pues, el título es innecesariamente malsonante, y vende una idea equivocada de la película. “Chicha tu madre” no grita ni busca noquear a nadie: estamos ante un filme que es cosa rara en nuestra cinematografía. Encuentro en verdad refrescante una película nacional como esta, que no resuelve sus líneas de intriga ni da explicaciones, y que cuando termina deja libres a sus personajes para que sigan viviendo.A mí “Chicha tu madre” me ha gustado. Hay algo en ella que la hace, a mi modo de ver, mucho más peruana que varias películas peruanas: su transparente, auténtica cholería Me refiero a que el filme no da una sola nota en falso en su ambientación: esta película ha capturado, quizás por primera vez, el paisaje limeño-chicha-combi-carretilla sin caer en lo disforzado; sus personajes son cholos.
Hay algo cierto, sin embargo: el hecho de que una película sea más o menos chola no la hace mejor ni peor. Pero en un país disgregado, racista como el nuestro, ir al cine debería ser también una oportunidad de mirarnos a nosotros mismos y, con algo de suerte, aceptarnos. A pesar de que la televisión es desde hace mucho el medio que establece nuestros paradigmas, la facilidad con que una película nacional se transforma en un evento es lo que hace del cine un medio poderoso aún. A mi modo de ver, “Chicha tu madre” ha logrado aquello que tantas otras películas peruanas han buscado casi siempre con torpeza: generar identificación. Y aunque la película recurre a la fórmula más bien manoseada de calatear a personajes conocidos, no hay mayor facilismo allí. De hecho, como mencionaba al inicio de esta reseña “Chicha tu madre” es más bien recatado.

martes, mayo 09, 2006

I love you, Perú


Ay, hija, difícil tarea esta de presentarme a mí y a mi blog. Todo sea por la bendita y cuchufleta post-modernidad.
Bueno, qué te diré. De mí y mis 25 añitos poquísimo tengo que decirte. Porque en realidad eso de autodespacharte con tu rollo de “soy la gringuita clasemediera” es bien bien low, no sé si me entiendes.
Puedes llamarme peruvianita, ¿ya? Nunca peruanita, porque eso si ya es mucha cholería, hija. Y bueno, una es peruana, pero nunca con mal gusto; claro, a menos que te llames Michel Estefany, te apellides Parihuanca, y ahí si ni modo: échale la culpa a tus genes y mándate a matar.
Bueno, a lo que iba, soy Peruvianita, de Perú, obviamente. Y fíjate, me provoca un rictus decírtelo de buenas a primeras. Y es que, entre nos, este no es precisamente el país de las maravillas, el buen gusto y el sentido común, yo se que tú me entiendes. Y si no me entiendes, ay, piña, pues.
O sea, hija, pucha, no sabes el karma que antes me producía esta multietnicidad y folklorismo en el que devino nuestro país, no sabes el trauma. Y todo por irme un día de hueleguiso a regalar comidita a la vuelta de la esquina de la vecindad (así se dice, no?) de mi muchacha, la Rosmery linda y sagrada, pues. Ay, hija, para qué te cuento la experiencia, si ya te puedes imaginar mi choque cultural con los apus y los cuatro suyos hacinados en un mismo cerro, te puedes morir. Horror de horrores, hija, ahí mismito se me vino la interculturalidad encima, como si se me nublara el mundo y toda la nieve del Huascarán se me viniera encima, misma película de Spielberg.

Y zas!, de dos cachetadas desperté a la realidad. Claro, o sea, porque tampoco es cosa de dejarse vencer, no? Y claro, no sé si sabes, pero yo ahora me llevo regio con mi sentido antropológico, y así, poco a poco, he empezado a comprender a mi país de todas las sangres y toda esa cholada que nos han vendido como si tratara de cualquier huaco mochica. Pero como a mi me sienta regio esto de superar la adversidadades, casi tan bien –y hasta mejor- que un apple martini en Máncora, no sabes lo que es. Pues entonces en esas ando, honey, en pleno proceso de descubrimiento y aculturación, para que luego no me tilden de desubicada, racista, alienada y de no querer a mi Perú sano y sagrado. O sea, ahora ando súper positiva, y eso que ya ni leo libras de autoayuda.
Y si, hija, una como que desarrolla tanto amor a este país. Que allí lo tienes también, bien trepado en las pasarelas jugando a disforzarse con el etnicismo, a pesar de que como cholo terco anda de necio con persistir en joderse y joderse, no sabes. Aún así, cómo te explico, uno debe ponerse positivo, ¿no? Y porque sea como sea, uno ama su país, pues.
Y es que también una que ha viajado sabe bien que por más que Francia sea París, América sea New York; pucha, como el Perú no hay otro, of course.
Sino, dime, hija, dónde una se va de shopping y termina en Gamarra
remachando tus jeans marca Yuleysi para que parezcan unos auténticos Armani Jeans, ah, y de paso comes tu anticucho con Inca Kola de sol cincuenta, chapas tu combi con soundtrack de Agua Bella, te alucinas en mismo viaje antropológico, y te regresas feliz de la vida con tan poca cosa. Ay, no, es que yo a mi verdadero Perú lo he empezado a amar con todas mis rubias energías, no te imaginas lo que es.